Los pueblos con más encanto de Andorra

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Sin duda, Andorra es uno de los destinos por excelencia de los turistas amantes de los deportes de nieve pero, ¿qué pasa cuando la temporada de invierno se acaba?

Pues que en el Principado siguen quedando atractivos que hacen de este lugar, un destino perfecto también en primavera y verano. Además, si quieres aprovechar para conocerlo a fondo y disfrutar del turismo rural y cultural, es el momento perfecto, ya vacío de turistas y con la esencia verdadera de la zona, y muy cerca de Cataluña.

Y tú te preguntarás, además de la nieve, ¿qué más se puede hacer, qué tiene de especial?

Pues muchas cosas. Y es que, es una de las zonas que mayor Patrimonio de la Humanidad recoge en su extensión, dentro de los pueblos que se encuentran enclavados entre las montañas que alcanzan los más de 2.000 metros en algunas ocasiones.

¿Preparado para nuestra próxima aventura?

 

Ordino

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Es uno de los más visitados por las posibilidades de practicar el deporte estrella en la zona. En esta parroquia, te parecerá increíble la gran cantidad de cosas que hacer, y lugar que conocer.

Te recomendamos sin duda alguna, que pasees por su casco urbano empedrado, en el que encontrarás la mejor representación de la arquitectura de la zona, con la piedra y la pizarra como elementos protagonistas, que quedan adornados con flores.

Pero ahí no acaba la cosa, ya que te animamos a que visites las casas-museo de Areny Plandolit, o Casa Rosell, con muestras de la forma de vida desde el siglo XV en la zona.

 

Pal

MARIA ROSA FERRE ✿-FLICKR

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Este núcleo forma parte de la parroquia de La Massana, y te dejará descubrir uno de los mejores paisajes que imagines, por lo que es otro de los pueblos, junto con el anterior, que más visitas recibe.

En este espacio nos encontramos, en pleno centro, con uno de sus mayores atractivos, como es la iglesia en honor a San Climent, que es una de las construcciones más antiguas de todo el Principado, y único en su estructura.

Es una representación perfecta de la corriente románica, de la que podrás ampliar más información en su Centro de Interpretación.

Se encuentra a más de 1.500 metros de altitud, junto al río, por lo que imagínate las vistas. Y además, con una estación de esquí.

 

Meritxell

Cavalleto-FLICKR

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Es uno de esos pueblos que no puedes perderte, pura magia entre montañas que te van a dejar las mejores vistas que imagines.

Es, como se suele decir, pequeñito pero matón, y es que es uno de los más pequeños de los que forman Andorra, pero de los que más interés suscitan, y te contamos por qué.

En el interior, uno de los edificios más característicos que te sorprenderá por su modernidad. Se trata del Santuario de Meritxell, donde se encuentra la imagen de la patrona de Andorra, y donde, por mucho que puedas pensar, jamás lo hubieras imaginado así.

El original fue pasto de las llamas en el año 1972, y pocos años más tarde se decidió reconstruir a manos del arquitecto Ricardo Bofill, quien dejó visible su estilo en este santuario.

Digno de ver.

 

Les Bons

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Forma parte de la parroquia de Encamp, y su paisaje es de esos que aparecen en las postales. Idílico. Naturaleza rodeada de arquitectura popular en una simbiosis perfecta que le ofrece al turista un regalo para la vista.

En el casco urbano, un montón de construcciones de origen medieval que te animamos a que fotografíes, ya que son algo único.

Entre los puntos que no vas a poder perderte, destacamos la iglesia de Sant Romà, que es quizás el elemento más distintivo de la zona, sin dejar a un lado la ermita, que se encuentra en un punto elevado ya que se construyó en el siglo XII sobre una roca.

Pero aquí no acaba la cosa, ya que entre su patrimonio también se encuentran pinturas góticas y románicas.

 

Fontaneda

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Uno de esos pueblos casi perdidos en la montaña, a los que ascender es un trabajo duro, pero que tiene su recompensa.

El ascenso se hace por parte de un puerto de montaña llamado Collada de la Gallina, con curvas estrechas y sinuosas (atento al volante), que te harán disfrutar de un camino entre viñedos y espacios verdes.

Una vez que llegas allí, solo tienes que disfrutar de las vistas del pueblo entre amenazantes paredes de las montañas que casi le hacen desaparecer.

El casco urbano además, cuenta con la iglesia de Sant Miquel, de origen románico, y callejones tranquilos y sin asfaltar que te mostrarán la esencia de antaño de esta zona.

 

Ya tienes cinco buenos motivos por los que conocer Andorra, ¡solo te queda poner la fecha!

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