Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel

Miguel Aguilera FLICKR

De todos los rincones que actualmente se consideran en España patrimonio cultural, posiblemente los más importantes sean los llamados Parques Nacionales. Y entre todos ellos destaca el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, un lugar formado por un extraño acontecimiento, el desbordamiento de diversos ríos en sus tramos medios que dan origen a ecosistemas llamados tablas fluviales.

Las Tablas de Daimiel comprenden el humedal formado por los ríos Guadiana y Cigüela, a su paso por las localidades de Daimiel y Villarubia de los Ojos, ambos en la provincia de Ciudad Real. Alberga además uno de los ecosistemas acuáticos de mayor importancia en España, ya que cuenta con una amplia variedad de especies animales y vegetales, además de ser un lugar de paso obligado para miles de aves durante su migración.

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Ya desde 1325, los gobernantes de la época se dieron cuenta de que era una zona que merecía una protección especial, llegando el propio Felipe II a ordenar que toda la zona “se guardase muy bien”, en el año 1575. Sin embargo, no ha sido tratado de igual forma durante toda su historia, y es que durante los años 60 se realizaron obras de canalización de ríos que desecaron buena parte del parque; y en los 70 se cometió un abuso de los recursos del subsuelo. Por suerte, fue en 1973 cuando se declaró como Parque Nacional, momento en que empezó a cuidarse nuevamente.

 

Flora y Fauna

Al ser dos los ríos que bañan los humedales de las Tablas, se ha formado un ecosistema privilegiado en el que se mezclan las aguas saladas de los páramos de Cabrejas, que trae el río Cigüela, con las aguas dulces que aporta el río Guadiana.

Gracias a esto, es impresionante la diversidad de especies animales y vegetales que han encontrado su perfecto hábitat en la zona.

Shemsu.Hor FLICKR

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En cuanto a la flora, destacan las extensiones de vegetación palustre y marjales de carrizo, además de las características praderas de carófitos en las que abundan especies de Charas, también llamadas ovas. En cuanto a especies arbóreas, la única que crece dentro de los límites del parque es el taraje.

Sobre la fauna, destacan las aves migratorias que cada año toman la ruta de las Tablas de Daimiel. Sobrevolando el cielo del parque se pueden observar garzas imperiales, garcetas, martinetes, avetoros, patos colorados, patos cuchara, ánades silbones, ánades rabudos, cercetas, alcotanes, zampullines, cigüeñuelas, buitrones, etc.

Alberto P. Veiga FLICKR

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También hay muchas especies que habitan pegadas al suelo o sumergidas en los humedales. Tal es el caso del cangrejo de río, del que cada vez quedan menos ejemplares, del lucio, el barbo y el cachuelo. Como anfibios, destacan la ranita de San Antonio y la rana común. Además, es el hogar de mamíferos como el turón, el zorro, la nutria o la rata de agua; y de otras aves como el aguilucho lagunero, la focha común, la polla de agua, el ánade real, el martín pescador, etc.

La Acción del Hombre en el Parque

A pesar de ser uno de los destinos turísticos por excelencia de la comunidad de Castilla La Mancha, y de atraer cada año a cientos de miles de visitantes, la conservación del paraje ha dejado mucho que desear durante demasiados años; llegando incluso a poner en peligro la protección de la UNESCO de una zona que todavía es Reserva de la Biosfera.

La sobreexplotación de los recursos hídricos de los acuíferos, hizo que los humedales de Daimiel se secaran peligrosamente. Esta sequía ha provocado, en varias ocasiones, incendios subterráneos en la turba que agrietaban el terreno. La falta de agua debida a la construcción de canales y a la proliferación de zonas de riego, se ha saldado con la pérdida de parte de la belleza del entorno.

Txetxu Rubio FLICKR

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La situación más grave se dio durante el año 2009, con un incendio soterrado incontrolable, que dio lugar a la peor sequía que se recuerda. En ese momento fue incluso necesario canalizar el agua del río Tajo a través de grandes tuberías, para volver a inundar el parque en la medida de lo posible.

Desde ese momento, la preocupación y concienciación de los habitantes cercanos ha ido en aumento, lo que ha posibilitado una mejora en las condiciones del parque, que se vio nuevamente inundado gracias a las lluvias del año 2010. Un foco de esperanza para el humedal, cuya completa recuperación pasa por el renacimiento de los acuíferos.

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