Paraísos perdidos en las riberas

Gregorio Puga Bailón-FLICKR

El verano es esa época del año en el que todos disfrutamos de la vida de exterior gracias a la mayor cantidad de horas de luz en la jornada, pero esto también implica altas temperaturas. Para sofocarlas, hoy vamos a hacer un recorrido por esos refrescantes paraísos de las riberas de nuestro país.

Aunque no todos vivimos en la costa, para poder descansar después de nuestro duro jornal dándonos un alegre y reparador remojón en el mar y a veces, los que vivimos tierra adentro, no podemos permitirnos el viaje por tiempo o dinero.

Por ello vamos a recordar que hay rincones olvidados o perdidos de nuestra geografía en los que aplacar los envites del estío, sin que ello tenga que significar ni mucho menos conformarse.
A continuación les mostramos esos maravillosos lugares que podemos tildar de paraísos cercanos.

Acompáñanos en esta visita.

Las Hoces del Duratón

A la sombra de la villa segoviana de Sepúlveda, encontramos este parque natural en el cual la anchura del río permite la navegación de pequeño y medio calado, además a pesar de su consideración oficial de Reserva de la Biosfera, permite el baño en ciertos puntos, lejos de las zonas de cría, claro está.

Escuaín

En la provincia de Huesca, es una profunda garganta excavada por la erosión del paso del río Yaga, en la que se genera un agradecido microclima dada la humedad y la sombra del entorno, algo muy de agradecer en la época estival, si lo que queremos es seguir practicando el senderismo.

La Garrotxa

Es una comarca en Girona caracterizada por sus suelos que aún conservan actividad volcánica de baja intensidad, estos materiales contribuyen a la fertilidad del hábitat y en medio de los nutridos bosques de tipo Atlántico y Mediterráneo que se funden en un abrazo.

Lo que podría resultar en principio inexplicable, no lo es tanto si tenemos en cuenta que se trata de una de las regiones más lluviosas de Cataluña. Ese abundante agua es el que carga Los Gorgs de les Planes d’Hostoles, una serie de cataratas y pozas que componen una preciosa postal de esta zona de la geografía española.

Orbaneja del Castillo 

Este destino, en Burgos, ha sido llamado el pueblo que suena y es que por donde quiera que se pase hay un curso de agua tanto por  debajo de los edificios como por encima de sus calles empedradas. Puede que el invierno aquí sea difícil, pero el verano puede ser una delicia.

Presa del Acebo

Enclavado en el espectacular entorno de la Sierra de Gata encontramos Acebo en la provincia de Cáceres. Perteneciente a la demarcación hidrográfica del Tajo cuyas aguas se detienen en la presa del Acebo, para dar un respiro frente al calor del  verano extremeño a su población y todos los visitantes de sus magníficas piscinas naturales.

Playa de Pradomao

Ourense se convierte en algo risible de cara al resto de las provincias gallegas por ser la única que no tiene mar,  lo que no significa que no tenga costa, pues abundan en su territorio las zonas recreativas de tipo fluvial, mismamente en la capital encontramos unas termas públicas a orillas del Miño.

Pero lo que en este caso nos ocupa es la playa de Pradomao, una ribera acondicionada con zonas lúdicas para el baño perfectamente acondicionadas sin que ello signifique la radical transformación del entorno.

El Salto del Usero

Al noroeste de la región de Murcia, encontramos la comarca interior de Bullas donde se esconde una de las joyas del panorama natural nacional: el Salto del Usero, una suerte de cataratas y recovecos con los que el río Mulas parece jugar con los suelos de caliza que lo rodean.

Es especialmente agradecido de ver una zona en la que las rocas se cierran sobre el curso de agua para formar una pequeña catedral mineral dedicada a la veneración del agua.

Alcalá del Júcar

En el pintoresco pueblo albaceteño de Alcalá del Júcar, encontramos una villa que ha sabido crecer en torno al agua y es que se encuentra como subida en un pedestal justo en el meandro del río Júcar.

Si bien es cierto que en el suelo urbano no entra el curso de las aguas, lo que sí es cierto que en sus alrededores genera un corredor verde por el que se agradece muchísimo pasear de la mano de las aguas del Júcar.

Cascada de la Cimbarra

El río Guarrizas, que cruza el parque natural de la Sierra de Despeñaperros, en la provincia andaluza de Jaén, se encarga de  salvar brutales desniveles en los que sin querer genera una serie de cascadas cuyo máximo exponente es la de la Cimbarra.

Este espectáculo de la naturaleza se convierte en una experiencia que nos acaricia suavemente en todos y cada uno de nuestros sentidos.

Esperemos que hayáis disfrutado leyendo y muy pronto visitando.

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