5 pueblos con encanto del Valle del Tiétar

Miguel Angel Masegosa Martínez-FLICKR

Por lo general, cuando nos nombran la provincia de Ávila, se nos viene a la mente, automáticamente, grandes extensiones de campos de cultivo, de un intenso verde en primavera, y un precioso tono dorado una vez que hace su aparición el verano.

Pero, aunque pueda parecer imposible, más allá de los grandes terrenos de cultivo, Ávila se esconde un auténtico vergel a los pies de la Sierra de Gredos, donde la vegetación se vuelve muy exuberante gracias a un privilegiado clima de temperaturas suaves.

El paisaje es una maravilla y, una vez te adentres en el Valle del Tiétar, te vas a enamorar… no por nada se la conoce comoLa Andalucía de Ávila, y no solamente por estar situada al sur de la provincia.

Si a esto le añadimos preciosos y pintorescos pueblos que salpican su geografía, tenemos la receta perfecta para que quieras repetir una escapada y conocer hasta el último rincón de este increíble valle.

¿Nos acompañas en nuestro recorrido por los pueblos con más encanto del Tiétar?

ARENAS DE SAN PEDRO

El recorrido lo empezamos en la capital de la comarca, ya que en su momento fue la villa más importante en cuanto a su relevancia histórica.

Su monumento más insigne y representativo es el Castillo del Conde Dávalos, aunque es más conocido como el de la Triste Condesa, y es que tras ese nombre se esconde la tristeza de Doña Juana de Pimentel después de que su marido, Don Álvaro de Luna, fuese ejecutado, y por ello se mantuvo recluida hasta el final de sus días llorando de pena.

El edificio religioso por excelencia es la iglesia de Nuestra Señora del Pilar, levantado en el siglo XIV con un estilo gótico en su mayor parte con una joya antigua en su interior como es un órgano del siglo XVII.

No muy lejos del castillo y la iglesia encontramos el puente medieval, aunque se le conoce como el Puente Romano, puesto que se construyó sobre restos romanos.

Si nos salimos del casco urbano de Arenas de San Pedro, en una de sus pedanías, Ramacastañas, podrás descubrir una maravilla de la naturaleza. Nos referimos a las Cuevas del Águila, una enorme gruta repleta de estalactitas y estalagmitas que inundan la vista de un paisaje mágico y misterioso.

CANDELEDA

Fachadas blancas con entramados de madera y piedra es la imagen que nos recibe en esta localidad abulense que, junto con una vegetación de palmeras y naranjos en su gran mayoría, aportan un encanto especial a la vista del viajero.

Sus calles estrechas y empinadas, están cubiertas por suelo de piedra con la curiosidad de, en muchas de ellas, tener una especie de canales en los laterales que, antiguamente, servían para conducir el agua proveniente de la nieve de las montañas en la época de deshielo.

En la Plaza Mayor, el centro neurálgico de la localidad, nos muestra su arquitectura típica, con mención especial a la Casa de las Flores, que es, con toda seguridad, uno de los edificios más admirados del pueblo, en cuyo interior se encuentra el curioso Museo del Jueguete de Hojalata.

El Santuario de Nuestra Señora de Chilla es uno de los lugares con mejores vistas de la zona, y es de origen medieval, concretamente del siglo XVIII, mientras que el Santuario de Postoloboso se remonta a la época celta, rindiendo homenaje al Dios Lobo, aunque posteriormente fue cristianizado.

Y hablando de celtas… El Castro de El Raso, en las inmediaciones de Candeleda, es una visita imprescindible donde se pueden contemplar los restos de un antiguo poblado prerromano totalmente amurallado, junto con un santuario y una necrópolis, ambos del siglo II a.C.

MOMBELTRÁN

Llegamos a la capital del Barranco de las Cinco Villas formadas por esta villa y otras cuatro más (Villarejo del Valle, Cuevas del Valle, Santa Cruz del Valle y San Esteban del Valle).

Según nos acercamos hasta este precioso pueblo, la imponente figura del Castillo de los Duques de Alburquerque se alza sobre el paisaje de la Sierra de Gredos al fondo, aunque, lamentablemente, su interior no conserva tan buen aspecto como sus muros exteriores. No obstante, merece la pena visitarlo e imaginar cómo era la vida dentro del castillo.

La iglesia de San Juan Bautista, una construcción gótica del siglo XVI, está declarada como Monumento Histórico Artístico, y junto con el castillo, y los Hospitales de Santa Rosa y San Andrés, del mismo siglo, forman el valioso patrimonio de esta villa medieval.

Si de paso, durante tu visita, te apetece hacer algo de senderismo, la Senda de las Cinco Villas es el recorrido perfecto para conocer estos preciosos pueblos disfrutando, además de unas increíbles vistas durante cada tramo.

CUEVAS DEL VALLE

Como decíamos, este pueblo forma parte de la comarca natural del Barranco de las Cinco Villas, y pese a que es uno de los grandes desconocidos del Valle del Tiétar, tiene mucho encanto que ofrecer a los visitantes.

Su nombre, a pesar de que pueda parecer que tiene origen en las cuevas naturales de la zona, la realidad es que se debe a que gran parte de las casas del pueblo cuentan con una cueva en su interior.

Paseando por la Calle de los Soportales o la Calle Real podrás contemplar la esencia rural de Cuevas del Valle, salpicadas por casas con balconadas de madera adornadas con flores.

El Rollo de piedra (año 1695), que servía como lugar de ajusticiamiento en su época, está catalogado como Bien de Interés Cultural. La iglesia Natividad de Nuestra Señora, del siglo XV, destaca por estar adornada con azulejos de Talavera del siglo XVII, mientras que la Ermita de las Angustias, de 1637, da cobijo a la patrona del pueblo, y la de San Antonio es la más antigua, situada junto a la calzada romana que atraviesa el paisaje a las afueras de Cuevas del Valle.

Por cierto, si te interesa disfrutar de unas vistas impresionantes, acércate hasta el Puerto del Pico. Su panorámica sobre el Valle del Tiétar ¡te sorprenderá gratamente!

LA ADRADA

Enrique III, en el siglo XIV, es quien concede el título de villa a este pueblo, situado geográficamente, en el centro del Valle del Tiétar.

Situado en la cima de una colina, encontramos el Castillo de La Adrada, antigua fortaleza en la que residieron, entre otros, los Reyes Católicos. Ha sido restaurado y, actualmente, alberga el Centro de Interpretación Histórica del Valle del Tiétar.

La Plaza del Riñón es el lugar ideal para comenzar el recorrido por el centro del pueblo, donde tenemos las originales esculturas de La Niña de La Adrada y El Gato, mientras que la Casa del Tío Talis, que da cuenta de la preciosa arquitectura tradicional, la encontraremos a nuestro paso por la Calle de la Feria.

No puedes despedirte de La Adrada sin hacer un alto en la iglesia de El Salvador, en cuyo interior se guardan preciosos tesoros antiguos como piezas de orfebrería y esculturas, o la Ermita de la Virgen de la Yedra, que alberga la talla de la patrona del pueblo, que da nombre a la misma ermita.

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