Rutas de senderismo por antiguas vías de tren

Nuno Morão-FLICKR

Las ciudades y la industria fagocitaron en su momento a la población rural, que se fue viendo reducida en los propios pueblos, para emigrar a las ciudades en busca de trabajo en la floreciente industria.

Con el paso de tiempo la falta de habitantes hizo que las instituciones oficiales del Estado dejaran desatendidos estos núcleos de población porque, en términos económicos, quizá dejasen de ser rentable.

Es algo que ha pasado tanto con centros médicos, como con cuarteles de las fuerzas de seguridad e incluso con las redes de comunicación y toda su infraestructura relacionada. Pero de las vías abandonadas del tren, está resurgiendo la economía rural con la fuerza tractora del turismo ecológico.

Esta tendencia fue originada en los Estados Unidos y seguida de cerca por el Reino Unido, ambos países con una fuerte tradición y costumbres generadas alrededor de las comunicaciones ferroviarias. España, habiendo entrado relativamente tarde a esta corriente, ha llegado a posicionarse en pocos años a la cabeza mundial de este tipo de conversión positiva de las penosas ruinas, generando, desde los 7600 kilómetros que había abandonados en el año 1993, unos 3200 kilómetros rehabilitados de esta manera hasta 2021.

Desde aquí, hoy nos gustaría apoyar la economía y turismo de carácter rural, por lo que os proponemos que nos acompañéis en un recorrido por estas vías de tren de España rehabilitadas.


Nuestro primer punto es la Vía Verde de la Sierra de Alcaraz en la provincia de Albacete, hace un trayecto que correspondería a la línea ferroviaria que debía unir las localidades de Baeza (Jaén) y Utiel (Valencia).

La segunda parada la hacemos en la ruta de Ojos Negros, en Teruel sería la vía verde más larga de España hasta el momento. Cuenta con 159 km, permite realizar un recorrido desde tierras aragonesas hasta el Mediterráneo, en el que nos encontraremos tanto trazados originales con sus túneles y puentes, además de diversos restos de la guerra civil.

Rioturbio, en Asturias, es el tercer punto de nuestro viaje, en el que se recorre la antigua cuenca minera del Valle de Rioturbio y Murias que constituye un paisaje protegido por lo histórico y cultural. Tan sólo cuenta con 3 kilómetros, por lo que es un buen comienzo para aquellos que no tengan mucha costumbre y aún así quieren plantearse este tipo de rutas.

Pero no es la única, y es que también en el Principado encontramos la Senda del Oso que desde Proaza hasta Entrago, transcurre a lo largo de 36 kilómetros en los que podremos subir el piñón.

La Vía Verde de la Sierra, que en su discurrir  a lo largo de la serranía entre las provincias de Sevilla y Cádiz, no alcanza cotas de inclinación superiores al 9%, a pesar de lo que su nombre pueda indicar, dado que la mayoría de los trazados de estas rutas están planteados para un tránsito más o menos plácido. En este caso podremos acompañar nuestro camino con cursos de agua y reservas de rapaces.

La Vía del Tajuña en Madrid, porque cerca de la capital también se abandonaron vías. Esta senda discurre junto al río del mismo nombre. Un recorrido de unos 49 km, pasando por los pueblos desde Carabaña hasta Morata. Aunque tiene proyección de vía ciclista, está acondicionada para el tránsito de personas con discapacidad o movilidad reducida  y por supuesto para el senderismo.

En la provincia de Girona nos encontramos con un caso excepcional, ya que se plantea el proyecto internacional del Pirinexus, que en un trazado circular cruza las fronteras de los Pirineos para recorrer 8 comarcas tanto de Francia como de España en sus 353 kilómetros pasando por 53 poblaciones diferentes.

En territorio catalán encontramos también la Vía Verde del Val del Zafán, que proviene de tierras aragonesas y acompañada en gran parte por el curso del río Ebro que salva en múltiples ocasiones a través de túneles y viaductos, para acabar en un tramo de ruta litoral cerca del delta.

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