Los pueblos más bonitos de Ávila

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Los que hayáis tenido la ocasión de visitar Ávila, seréis conocedores de los mucho que tiene que ofrecer. Y es que, son pocas las ciudades que pueden presumir de aunar en un mismo espacio monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y paisajes naturales tan imponentes como la Sierra de Gredos o el Valle de Iruelas.

Pero para conocer el auténtico espíritu de la ciudad, hay que recorrer los pueblos de su interior, donde, en buena parte de ellos, el tiempo parece haberse anclado en el pasado.

Cálzate tus zapatillas más cómodas, porque comenzamos un paseo por los pueblos más bonitos de Ávila.

Arévalo

(Jose Luis Cernadas Iglesias_Flickr)

Nuestro viaje comienza en Arévalo, un pueblo fronterizo con la vecina Segovia y muy cercano a la ciudad de Valladolid.

Situado a más de 800 metros de altitud, no es de extrañar que este enclave fuera el elegido para construir una fortaleza defensiva durante el siglo XV, el conocido Castillo de Arévalo. Pero más peculiar es lo que actualmente hay en su interior: un museo de Cereales.

La belleza de su castillo unida a la de sus plazas empedradas y sus monumentos mudéjares, han hecho que la ciudad esté declarada como Conjunto Histórico-Artístico.

Arenas de San Pedro

PILAR J_Flickr

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En el sur de la provincia, se encuentra un pueblo cuyo origen se remonta a la lejana Edad Media: Arenas de San Pedro.

Si por algo se caracteriza este pueblo es por el aire solemne que se respira entre sus calles, que acoge entre ellas a varios monumentos declarados como Bien de Interés Cultural. Uno de nuestros preferidos es el Castillo de la Triste Condesa, una construcción gótica del siglo XIV.

A los aficionados a los mundos silenciosos les gustará saber que el pueblo se encuentra muy cerca de una de las cuevas más impresionantes de nuestro país: las Cuevas del Águila.

Piedrahíta

santiago lopez-pastor_Flickr

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Enclavado en el valle del Corneja, el municipio de Piedrahíta estuvo amurallado en épocas del pasado, conservando aún parte de sus muros.

El pueblo se articula en torno a su Plaza Mayor, la conocida como Plaza de España, que se rodea de soportales de diferentes estilos y es escenario de los acontecimientos más importantes de la zona.

Tras visitar la Plaza, no os podéis perder el Palacio de los Duques de Alba, construido en el siglo XVIII. Tener preparada la cámara, porque su excelente ubicación, en una zona desde la que domina el pueblo desde las alturas, permite captar una panorámica que no necesita filtros.

Bonilla de la Sierra

Uned_Flickr

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Bonilla de la Sierra es, a todas luces, un pueblo de cuento. Y es que, aunque en la actualidad habitan en él menos de 150 habitantes, en el pasado fue el lugar de residencia elegido por importantes clérigos y afamados nobles.

Uno de los mejores ejemplos de su época dorada es la Iglesia de San Martín de Tours, construida en el siglo XV con elementos del gótico, sin olvidarnos del Castillo que recibe el nombre del pueblo, levantado en el siglo XII.

El Barco de Ávila

frayle_Flickr

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No podía faltar en nuestra lista El Barco de Ávila, uno de los mejores lugares para disfrutar de las vistas a la Sierra de Gredos.

Pero el atractivo de este pueblo no termina con su naturaleza, sino que se prolonga a lo largo de sus calles y levanta monumentos cargados de tradición.

Entre ellos, el Castillo de Valdecorneja, que no es solo es el lugar más fotografiado del pueblo, sino que también es el preferido por las cigüeñas, que escogen su cima para posar sus nidos. Desde él, podréis divisar un puente medieval que se levanta sobre el río Tormes, conocido como “puente viejo”.

Es posible que no hayas encontrado tu pueblo en la lista, o el pueblo de alguno de tus amigos, pero esta es solo una breve pincelada para que tengas por dónde empezar. Y tú, ¿cuáles incluirías en la lista?

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