15 sorprendentes bosques para perderte

Auténticos paraísos naturales es lo que encontramos en alguna de las zonas que tiene nuestro país. Lugares que parecen de cuento y que nos invitan a adentrarnos entre el frondoso mundo de árboles de todos los tipos, y desconectar.

Paraísos naturales que queremos descubrir, y que queremos que descubras con nosotros aprovechando de esta manera, una de las vertientes del turismo rural que hay en los 15 lugares que te vamos a mostrar ahora. ¿Qué mejor plan que unas vacaciones y un poco de relax entre naturaleza?

A nosotros no se nos ocurre ninguno. Bueno, sí. Que te acompañe a descubrirlos quien tú quieras. ¿Nos acompañáis a ver los 15 bosques más impresionantes de España?

¡A por ello aventureros!

Muniellos (Asturias)

Mario Quevedo-FLICKR

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En el extremo suroccidental de Asturias y perteneciente al concejo de Cangas de Narcea, se localiza el Bosque de Muniellos, el espacio natural que goza de mayor protección del Principado y declarado Reserva de la Biosfera de la Unesco.

Se trata del robledal más grande de España y uno de los mejor conservados de Europa. Está regado de una enorme variedad de hongos y setas, muchos aptos para el consumo humano.

Fanlo (Huesca)

Ángel Hernansáez-FLICKR

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Uno de los bosques otoñales más hermosos de España se ubica en el territorio municipal de Fanlo. El bosque de la Pardina del Señor supone un coqueto recorrido entre hayas, arces o robles.

Este paseo entre naturaleza esconde una última sorpresa: las ruinas de una ermita románica.

Fageda de la Grevolosa (Barcelona)

Albert Torelló-FLICKR

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Es uno de los bosques de hayas más importantes de Cataluña y está integrado por árboles de más de trescientos años. Dado su gigantesco tamaño, será difícil no sentirse insignificante a su lado.

Disfrutar de un paseo por los diferentes caminos de este bosque barcelonés puede ser una experiencia muy recomendable si viajas con niños, ya que podrán sentirse como parte de un cuento.

Faedo de Ciñera (León)

Guillén Pérez-FLICKR

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En las inmediaciones de la localidad leonesa de Ciñera de Gordón encontramos uno de los bosques españoles mejor cuidados.

Se trata de Faedo, como comúnmente se conoce a este paraje de hayas centenarias que crecen en un entorno repleto de leyendas de brujas y hadas, tal y como recogen los paneles informativos que dan la bienvenida al visitante.

¿Te atreverás a recorrerlo envuelto en su halo de magia y misterio?

Bellver (Mallorca)

Joan Valls-FLICKR

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El Castillo de Bellver es la antesala de la joya natural que estamos a punto de mostrarte. Esta singular fortificación de planta circular emplazada en lo alto de una colina, que se asoma entre un enorme pinar creando uno de los miradores más espectaculares de Palma de Mallorca.

Un mirador desde el que observar el bosque, en el que es interesante sumergirse para descubrir las asombrosas cuevas del castillo que ocupan nada más y nada menos que un área de 30.000 metros cuadrados.

Fragas do Eume (A Coruña)

david vazquez-FLICKR

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A unos 60 kilómetros de A Coruña se extiende un bosque con densa vegetación que, en ocasiones, apenas deja pasar la luz y que acompaña al río Eume desde su desembocadura en Pontedeume.

En este bosque sombrío de 9.000 hectáreas de superficie predominan los robles, los helechos y los líquenes. Casi escondido y sobre un promontorio, nos toparemos con el monasterio de San Juan de Caaveiro que arroja espléndidas vistas de esta fraga.

Bosques del Ambroz (Cáceres)

Freebird-FLICKR

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En las faldas de las montañas de Gredos, se asienta este hermoso paisaje de castaños y robles en una tierra fértil que hace las delicias de los senderistas y los amantes del otoño.

No en vano, quienes frecuentan estos bosques dan fe del espectáculo para los sentidos que ofrece en cada estación.

Selva de Irati (Navarra)

Raúl AB-FLICKR

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Sus más de 17.000 hectáreas han convertido a la Selva de Irati en el segundo bosque de hayas y abetos más grande de Europa, solo por detrás de la Selva Negra alemana.

Lo mejor es colgarse la mochila al hombro y calzarse unas botas, para luego elegir uno de los 16 senderos para descubrir la diversidad cromática de los paisajes en función de las estaciones del año.

Hayedo de Montejo (Madrid)

santiago lopez-pastor-FLICKR

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Enclavado en las faldas de la sierra de Ayllón y bañado por el río Jarama, el Hayedo de Montejo es un bosque de hayas muy frecuentes en Europa y en el norte de España, porque requieren unas condiciones de humedad concretas.

Por ello, constituye un paraje insólito en Madrid. La mejor época para visitarlo es el otoño por los tonos ocres, amarillos y rojizos que dotan de un encanto especial al entorno.

Hoz de Beteta (Cuenca)

Teo Romera-FLICKR

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La Hoz de Beteta es una de las estampas más impresionantes que ofrece la Serranía de Cuenca y supone una magnífica oportunidad para contemplar la garganta que ha ido trazando durante siglos el río Guadiela, en un entorno dominado por tilos centenarios y gran variedad de plantas aromáticas.

La Hoz de Beteta supone un espectacular paseo de ocho kilómetros entre acantilados de más de 80 metros de altura.

Bosque de Oma (Kortezubi-Vizcaya)

Javi-FLICKR

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Muy próximo al municipio vizcaíno de Kortezubi encontraremos uno de los bosques más peculiares que hayamos visto. El Bosque de Oma es un bosque pintado, una especie de museo al aire libre cuyos troncos lucen vivos colores gracias a la brocha del artista Agustín Ibarrola.

Sin duda, una auténtica obra de arte que, además, tiene el aliciente de estar en plena naturaleza.

Garajonay (La Gomera)

Josevi11-FLICKR

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El Parque Nacional de Garajonay tampoco está exento de leyendas y, de hecho, debe su nombre a dos enamorados, la princesa gomera Gara y Jonay, de Tenerife.

Presos de un amor imposible, los amantes decidieron quitarse la vida arrojándose desde el pico más alto de la isla canaria, por supuesto, situado en este bosque de laurisilva. La carta de presentación de Garajonay es una tupida selva que se funde con las nubes y que contrasta con el paisaje volcánico típico del archipiélago canario.

Monte Cabezón (Cantabria)

Rubén Díaz Caviedes-FLICKR

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Para perderse en un bosque de secuoyas gigantes no es necesario desplazarse hasta la costa oeste de Estados Unidos, pues el pequeño municipio de Cabezón de la Sal esconde un espacio natural inusual en Cantabria.

El bosque está habitado por 848 ejemplares que alcanzan, de media, los 36 metros de altura.

Hayedo d’en Jordà (Girona)

Carlos Luna-FLICKR

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Lo curioso de este bosque de hayas es que se localiza en la colada del volcán del Croscat y pertenece al Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa.

Este entorno es el mejor ejemplo de paisaje volcánico que puede encontrarse en la Península Ibérica y constituye una fascinante ruta para pasear entre volcanes dormidos.

Dehesa del Saler (Valencia)

Manel-FLICKR

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Cerca de la playa nos topamos con este bosque mediterráneo que pertenece al Parque Natural de la Albufera.

La Dehesa del Saler es un pinar salpicado de suaves dunas, un paraje fabuloso para hacer rutas a pie y en bicicleta mientras sopla la brisa marina.

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