Viaje por carretera para los turistas más nómadas

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La película ganadora de los Óscar a mejor filme, actriz principal y dirección nos plantea cómo es la vida de una persona solitaria que, aun teniendo casa, nunca vive demasiado tiempo en el mismo sitio.

Al igual que los nómadas, su hogar se mueve con la protagonista, dado que vive en una caravana por la que va recorriendo los Estados Unidos de lado a lado.

Y es que todos nos hemos planteado alguna vez cómo sería hacer un verdadero roadtrip, ¿cierto? Alquilar una tartana con un par de camas, salir a la carretera y perderse por los caminos más curiosos que vayas encontrando a lo largo de las autovías.

Tanto si es solo o en compañía, parece una idea perfecta para disfrutar de unas vacaciones tranquilas y largas, pero a la vez emocionantes. Es el método ideal para crear nuevos recuerdos que llevar siempre contigo.

Por eso, hoy te planteamos unos tips, ideas y consejos para prepararte en esta inusual aventura sobre ruedas aquí, en la Península Ibérica. ¡Aquí van!

¿Qué necesitas?

No puede ser un viaje por carretera si no tienes un buen hogar-móvil con el que recorrerla. Lo ideal es tomar una caravana con un pequeño dormitorio, cocinilla y un baño. Por lo menos, tengamos lo básico para que sea cómodo, ¿no?

Tenemos que tener muy en cuenta cuántas personas van a vivir en la caravana durante este tiempo, para asegurarnos de que se pueda convivir cómodamente. Al fin y al cabo, vamos a compartir ‘techo’ durante unos cuantos días.

Evidentemente, también tendremos que preparar un buen surtido de equipaje, pero no te preocupes por el asunto de cómo lavarlo todo, te daremos algunas opciones más adelante.

Lo más normal es hacer este tipo de viajes en verano, así que imaginamos que tendrás que empacar un par de bañadores, bastante crema protectora y por lo menos unas gafas de sol entre tus cosas. Si por el contrario te atreves a hacer este viaje en invierno, no olvides equipar la caravana con algunas mantas y llevar mucha ropa calentita por si las moscas.

¿Qué puedes comer?

Los restaurantes de carretera o de cualquier ciudad por la que pases son una buena opción, pero dudamos que haya McDonalds ocultos en medio del bosque.

Es por eso que habrá momentos en los que tendrás que afinar tus habilidades culinarias. No te preocupes, que no tienes que esmerarte mucho.

El recurso ideal es hacerse unos bocadillos. Es una idea muy socorrida, porque se pueden hacer con cualquier cosa. ¿Qué te apetece salado? Un bocadillo de jamón. ¿Un poco más jugoso? Bocadillo de tortilla francesa. ¿Más elaborado? Coges lechuga, tomare y atún, y te quedará un bocata fresco, rico, y sano.

Si no, asegúrate de ir abasteciendo la nevera de la cocina cada pocos días para poder hacerte algo calentito en una sartén, nada demasiado elaborado. Comer mirando a los paisajes ibéricos no es un lujo del que se disfruta todos los días.

La compañía

Si te gusta la soledad, no habrá problema en que hagas este viaje solo. Pero no vamos a negar que en compañía también te lo puedes pasar estupendamente. Eso sí, tampoco queremos llevar sobrecargada la caravana, así que podríamos decir que tú y un máximo de tres amigos haríais un equipo ideal. Como dice la canción, felices los cuatro.

Aunque la compañía no tiene por qué ser necesariamente humana. Este tipo de viajes son muy entretenidos para hacerlos con mascotas. Así, tus amigos peludos tendrán la oportunidad de pasar tiempo de calidad contigo sin aburrirse en una habitación de hotel, y no te echarán de menos por haberlos dejado en casa.

Como los planes de nuestro itinerario serán mayormente al aire libre, podrán disfrutar tanto como tú del viaje.

Actividades

Hablando de cosas que hacer, no te vamos a pedir que te pases las 24 horas del día al volante, claro. La idea es descubrir nuevos paisajes, pero también explorarlos.

Entre muchas cosas, te recomendamos hacer senderismo. Aparcar la caravana y recuperar ritmo por esos días de pierna que te saltaste en el gimnasio. No te vamos a mentir, puede que sea cansado, pero sin duda será gratificante. Al fin y al cabo, no se puede llegar a todas partes solo sobre ruedas.

Otra cosa que puedes hacer es buscar lugares donde darte un buen baño. No tiene que ser una playa, que dentro de la península hay una inmensa cantidad de pantanos, pozas, charcas y ríos en los que te puedes meter si eres valiente —porque, por ejemplo, darte un chapuzón en la sierra te puede convertir en un cubito de hielo viviente—.

Por último, te podemos recomendar agregar una bicicleta al equipaje del inicio para hacer algunas breves rutas pedaleando por el entorno en el que aparques. Si te llevas una bici de montaña, podrás enfrentarte a diferentes tipos de terreno y relieves.

¿Dónde descansar?

Dormir, dormir, lo vamos a hacer en la caravana. Pero no siempre se puede aparcar donde se quiere. Por eso deberías investigar acerca de algunos campings en cada una de las zonas en las que planees hacer noche.

Y no sólo es por el asunto de dormir. Muchos campings cuentan con un bar-restaurante en el que podrás pedir un plato de comida caliente si no te apetece cocinar, además de contar con algún tipo de lavandería pública en el que puedes hacer la colada si no hay lavadora dentro de la caravana.

Son lugares de lo más acogedores, tan conectados con la naturaleza como cualquier arboleda o prado en el que te hayas quedado en otra ocasión. Te ofrecerán algunas facilidades por el camino a precios muy económicos.

Una alternativa a los campings, aunque puede que un poco menos cómoda, es la de pernoctar en algún área de servicio con aparcamiento para vehículos grandes.

Algunas rutas de carretera

Seguro que a estas alturas ya se te han pasado por la cabeza algunos sitios en los que quieres parar. Por si no se te ocurre cómo conectar algunos de estos puntos, te sugerimos que eches un vistazo a alguna de estas rutas.

  • Ruta de la Plata. Los estadounidenses tienen la ruta 66, y nosotros tenemos la Vía de Plata. Sigue un recorrido desde Mérida (Extremadura), recorriendo toda Castilla y León hasta parar en Astorga.
  • Vía del Cantábrico. Puedes aprovechar para continuar desde la anterior ruta e introducirte en esta. Siguiendo estas carreteras podrás pisar Galicia, Cantabria, Asturias y País Vasco, haciéndote de una todo el recorrido por la costa del norte de España.
  • Costa Brava. De ahí puedes seguir hacia el este y llegar hasta Cataluña. Esta ruta recorre Girona desde Lloret hasta Tossa de Mar. Pasarás por una gran cantidad de calas en las que podrás darte un fresco baño, además de poderte llevar un recuerdo en forma de fotografía.
  • Ruta de los Molinos. De nuevo, nos metemos tierra adentro para llegar a la otra Castilla. No tenemos un Rocinante, pero sí nuestra fiel caravana para seguir los pasos del hidalgo por algunos de los pueblos más emblemáticos que aparecieron en el Quijote, como Campo de Criptana o Mota del Cuervo.
  • Ruta de los Pueblos Blancos. Se trata de una ruta en la que verás 19 pueblos de Andalucía, de Cádiz a Málaga, famosos por sus inmaculadas fachadas blancas que no tienen otra función más que la de repeler el calor.

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