7 consejos para hacer el Descenso del Sella

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Si este verano estás haciendo una lista de esas cosas que quieres hacer al menos una vez en la vida, tenemos una interesante propuesta para ti: hacer el Descenso del Sella.

Es una pequeña travesía que tiene de todo: aventura, diversión, algo de tensión y… bastante cansancio, pero merece la pena. Para ello, tendrás que trasladarte hasta Ribadesella, en Asturias.

Asegúrate de coger un alojamiento cómodo allí para el antes y el después de la bajada, porque, créenos, tirarte en el colchón tras bajar el río te va a dar una sensación completamente diferente.

Por supuesto, el día anterior también tienes permitido darte un homenaje a base de comerte un señor cachopo en cualquiera de las tascas del pueblo —y tal vez un digestivo después para que no bajes el Sella rodando en lugar de en balsa—.

Con esta pequeña guía nos aseguraremos de que estés lo más preparado posible para tus peripecias en canoa. Agárrate al remo, que empezamos.

1. Empaqueta lo imprescindible

En la mayoría de empresas que organizan los descensos te ofrecerán unos pequeños toneles impermeables donde podrás guardar algunas de tus pertenencias.

No tienen capacidad infinita, así que te aconsejamos llevar cosas ligeras, o que vayan a ser de uso asegurado. No te olvides de llevar la cartera con algo de dinero, por ejemplo, porque a lo largo del río hay un par de chiringuitos en los que puedes varar la canoa para comprar un piscolabis.

Es posible que la empresa también te ofrezca un almuerzo si prefieres no comprarlo, así que eso también tiene que entrar en la saca. Lo más probable es que cuente con alguna pieza de fruta, agua, un zumo o batido, bocadillo y algo dulce a modo de guinda del pastel.

Otro imprescindible es, sin lugar a dudas, la crema solar. Si te olvidas de meter un bote entre tus cosas, ten por seguro que volverás a casa pareciendo un tomate a la parrilla.

Por último, lleva traje de baño. El descenso del Sella no es algo que se pueda hacer en vaqueros o stilettos. Para ponerte el neopreno es mejor que lleves debajo algún bañador cómodo más que el bikini de lucir cuerpo de verano.

2. Asegúrate de estar un poco en forma

Esto es bastante relativo. A lo largo del Sella hay un par de paradas donde podrán recogerte si crees que ya has tenido bastante, pero si tu idea es hacer el recorrido completo… Amigo, ahí vas a necesitar músculo.

Parafraseando a Dory en “Buscando a Nemo”: sigue remando, sigue remando, sigue remando, remando, remando.

Créenos cuando te decimos que, si eres un poco cuerpo escombro, las agujetas te van a durar por lo menos una semana. No es que se necesite una forma física espectacular, vaya, pero sí un poco de fondo para llegar hasta el último puesto de recogida.

En total suele haber tres de estos puntos, donde un coche de la empresa de piraguas suele esperar para llevarte de vuelta a la ciudad.

3. Date un chapuzón mientras estés en aguas tranquilas

El recorrido por el río se hará más ameno si te animas a hacer un poco el tonto. No es broma, lánzate al agua y nada un poco con los peces. Eso sí, no dejes que se te escape la canoa o será una faena para todos.

El agua del Sella está fresca y ofrece un descanso reparador si llevas un rato remando sin tregua. Así, podrás enfriar un poco el neopreno y refrescarte.

Otra opción es la de aparcar la canoa en una orilla, si prefieres parar, pero se puede hacer perfectamente mientras os mece la corriente.

Evidentemente, para hacer toda la actividad en el río es imprescindible saber nadar, especialmente si vais en familiar con niños pequeños. Seguro que ellos son los primeros que tienen la idea de darse un chapuzón en el agua.

4. Cuidado con los rápidos

Los rápidos son zonas donde la corriente se acelera y el manejo de la balsa se hace ligeramente más complicado. Además, la profundidad del río varía en algunos tramos, que se vuelven más rocosos si el agua está muy baja.

No te tienes que preocupar demasiado, porque son zonas muy puntuales y no tienen mucha duración, pero es mejor que tomes algunas precauciones y vayas atento cuando te toque pasarlos.

Lo único que necesitas es ser un poco habilidoso con el remo y mantener el rumbo río abajo. Además, es posible que en algunos de estos tramos haya algún monitor asegurándose de que todo va viento en popa.

Por supuesto, tampoco es buena idea darse un baño en estas zonas donde la corriente es fuerte. Calma las ansias y espera a haber pasado los rápidos para darte una merecida zambullida en el agua.

5. Protege tus dispositivos

Es completamente viable que te lleves el teléfono móvil, pues puede ser de mucha utilidad para no perderse durante el descenso, o saber a qué altura te encuentras en un momento puntual.

Del mismo modo, te puedes llevar una cámara de fotos, puesto que no todos los días puedes sacar instantáneas desde las propias aguas del río.

Eso sí, si lo haces, asegúrate de llevarlos en algún tipo de funda impermeable, o bien, que sean aparatos que resistan en cierta medida el contacto con el agua. Lo ideal para este tipo de situaciones es llevarse una cámara de vídeo del estilo GoPro, que suelen ser sumergibles.

Otros aparatos que probablemente no sean resistentes al agua, como los relojes, pueden caber sin mucho apuro en los toneles con la comida y el resto de tus cosas.

6. Elige la mejor fecha

Es bastante de lógica que nadie va a pretender hacer el descenso en invierno, a no ser que sea… un vasco o alguna criatura superior de ese talante.

De cualquier manera, los mejores meses para hacer el recorrido suelen ser junio, julio y septiembre, donde el calor suele pegar fuerte y el río ayuda a amortiguarlo. Agosto podría ser un buen mes también, pero suele coincidir con el Descenso Internacional del Sella, lo que hace que todo el lugar esté atestado de gente y turistas y sea más difícil disfrutarlo.

De hecho, si prefieres ir en un momento del año en el que la corriente esté prácticamente vacía, se puede hacer en primavera. Si bien puede que el agua esté algo fría, lo más probable es que no notes la diferencia al llevar puesto el neopreno.

7. Llévate algún amigo

Este plan es ideal para hacerlo en pequeños grupos, ya que muchas empresas ofrecen canoas de una, dos, o incluso tres plazas.

También es un plan muy family-friendly, dado que el grado de dificultad por lo general es muy bajo durante todo el recorrido. Los peques serán los que mejor se lo pasen, aunque tal vez eso se deba también al hecho de que les tocará remar bastante menos.

Asimismo, también es un recorrido que admite animales, así que es perfecto para mascotas como los perros de aguas. Si se portan bien en la canoa, también lo pasarán en grande contigo bañándose a lo largo del Sella. Al fin y al cabo, lo que estos animalitos más desean es pasar tiempo de calidad con sus amigos humanos.

Y, claro, el plan mejora exponencialmente si te llevas contigo al squad de amigos. Las risas y las aventuras quedan aseguradas.

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