Una ruta por el Valle Salado de Álava

Emilio Cordón Fernández

El río Muera forma en Salinas de Añana un paraje muy curioso. Este núcleo es la capital del municipio y en él se alza un Monumento Histórico abandonado el siglo pasado pero cuya historia se remonta al siglo VIII. Descubre en Álava, un municipio que no te dejará indiferente.

La sal es un condimento sin el cual no podríamos vivir y eso bien los saben en este pueblo. El Lago de Arreo, cercano a las salinas, y estas mimas remontan su origen al Triásico.

Uraren Euskal Agentzia (Flickr)

Uraren Euskal Agentzia (Flickr)

7000 años antes de cristo surgió aquí este oro blanco, como se conoce a la zona del Valle Salado. Más de 4 kilómetros forman un paisaje único. Construido con elementos naturales para respetar el medioambiente distribuyen la sal mediante tablas de madera.

Con origen en el siglo XII lo que se puede ver hoy en día es fruto del trabajo de numerosas generaciones que han luchado por mantener la industria aunque el siglo pasado no fue fácil. Por ello, a principios de este, se construyó Gatzagak, una empresa que significa salinas en euskera y que las restauró para recuperar una de las industrias más importantes de la zona. Mediante la realización de numerosas actividades también se ayuda a dotar a este pueblo del esplendor que vivía antaño:

Susonauta (Flickr)

Susonauta (Flickr)

Podrás conocer el camino que recorre la sal hasta llegar a tu mesa. Su producción varía acorde a las condiciones meteorológicas de cada año pero se suele elaborar entre mayo y septiembre. Se comienza llenando unas plataformas en las que la sal se expone al sol y al viento cristalizándose así. Para acelerar el proceso se suelen regar con productos especiales. Dependiendo del tipo de sal que se quiera conseguir, en el proceso se utilizarán unos u otros métodos.

Cuando casi toda el agua se ha evaporado, se introduce la sal en cajas de castaño, donde se secarán del todo. Después, se dejan almacenadas en las bloqueras, bajo las eras, que son el nombre que reciben las plataformas. A partir de octubre se limpia en los almacenes, se envasa y con su etiqueta llegan a su destino.

Susonauta 2 (Flickr)

Susonauta 2 (Flickr)

Cuatro tipos son los que se producen: Sal mineral de manantial, Escamas de Flor de Sal, Sal líquida de manantial y chuzo de sal. Los cocineros españoles como Joan Roca o María Marte son los mejores embajadores de esta sal que encuentra su apoyo entre los comercios de la zona y que poco a poco llegan a más rincones.

Irekia (Flickr)

Irekia (Flickr)

Numerosas visitas se organizan en esta construcción entre las que puedes descubrir el Valle Salado y sus manantiales, catar la sal, sumergir los pies y las manos en un spa salino y los más pequeños se lo pasarán en grande con vistas especiales para ellos en los que producirán su propia sal. Para personas con movilidad reducida también hay visitas adaptadas. 

Por otro lado este pueblo de 160 habitantes a 30 kilómetros de Ávila cuenta con un entorno colmado de castillos enterrados entre vegetación y lagos sorprendentes en el que no puedes dejar de visitar El Jardín Botánico de Santa Catalina.

EAJ-PNV (Flirckr)

EAJ-PNV (Flirckr)

Más de 1000 especies encontrarás en este parque que cuenta con 7 siglos de historia. Este parque por el que han pasado mojes benedictinos y militares durante la Desamortización de Mendizábal, es hoy en día el primer parque estelar Starlight del mundo y es que es el mejor lugar para observar las estrellas.

Es un Valle al que ir en cualquier época de año llenándose de color en otoño y de luz en verano. Las salinas y la historia que detrás de ellas descubrirás es fascinante. Los alrededores y sus ruinas encajadas perfectamente en el paraje natural te asombrarán.

Tim-Tregenza-Flickr

Tim-Tregenza-Flickr

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